¡País de sacrificios!

¡País de sacrificios!
Yo no se a lo largo y ancho de mi vida la de veces que he oído la expresión “este es un país de sacrificios”. Nuestros padres pasaron hambre y sufrieron una posguerra y nuestros abuelos sufrieron una guerra fratricida. Ahora o desde hace un par de años nos machacan con la cantinela de que tenemos una crisis de la que somos autores, porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, y de que para salir de ella hay que sacrificarse y que es el único camino de salida.